Sunday, September 06, 2009

Varkala (Kerala, India)

Por las noches, el mar se ve salpicado de pequeñas luces que delatan el insomnio de los pescadores, quienes al amanecer se acercan a la playa de Varkala para vender los pescados más frescos y baratos que he comido jamás.

Varkala: 08.08.09 - 11.08.09

Kerala, el primer estado del mundo en votar a un gobierno comunista, el cual ha logrado que éste sea el estado con mayor índice de alfabetización del país, y eso se nota, ya que la mayor parte de los lugareños saben inglés, además de su idioma propio y de hindú. Pero no sólo es la facilidad de comunicación la que atrae a los turistas a este lugar, sino que además hay que reconocer que es un estado bastante próspero, cuidado, y "limpio", por lo que es casi un descanso del bullicio general de la India.

Pescador con su ingenioso bote: 3 maderos atados con cuerdas que montan y desmontan cada día al comenzar y terminar la jornada laboral.

Varkala era hace unos años un pequeño pueblo de pescadores en el que han ido apareciendo más y más guest houses a lo largo de sus rojos acantilados ya que la cercanía de estas playas al aeropuerto internacional de Trivandrum hace que éste sea el lugar elegido por muchos turistas (incluídas familias con niños) para pasar sus vacaciones, sobre todo en navidad, temporada alta en la que al parecer es incluso difícil encontrar alojamiento.

Atardece en Varkala, y la playa se llena de lugareños que vienen a disfrutar de las puestas de sol, sobre todo los fines de semana.

La verdad es que se está muy a gusto en este lugar: playita de arena amarilla y negra, olas gigantes con las que jugar, montones de pequeñas tiendas donde comprar ropa u objetos de cualquier lugar de la India (ya que hay rajastanis, kashemiris, tibetanos...), sastres que usando sus telas (algodones y sedas de diferentes colores) te copian el modelo que quieras, restaurantes de todo tipo en los que hay comida western-friendly (es decir que si estás harto de las especias te puedes tomar una lasagna aunque lo mejor del lugar es el marisco que los pescadores traen cada mañana) y alojamiento a gusto de todos, desde bungalows de lujo hasta casas familiares reformadas para hacer de ellas un guest house.

Jordan en uno de los muchos cafés y restaurantes que hay sobre los acantilados de Varkala, en los que las horas pasan sin que uno se dé cuenta: leyendo un libro y mirando al mar. Por cierto, Varkala está lleno de lugares en los que hacer intercambio de libros, como se puede ver al fondo de este bar, el café italiano, donde conocimos a uno de nuestros grandes amigos del viaje: un hindú muy creyente que confió en nosotros para contarnos la increíble historia de su vida... y es que para nosotros, occidentales, las vidas, creencias y formas de actuar de esta gente muchas veces nos resultan sorprendentes, sobretodo porque en la mayoría de los casos muestran una ingenuidad y buena fé a la que no estamos acostumbrados.

Un ambiente tranquilo, relajado en el que desconectar y cuidarse ya que además en Varkala se puede hacer yoga y se ofertan todo tipo de tratamientos de belleza ¡depilación incluida! cosa normalmente difícil de encontrar pero que aquí además es de buena calidad. Ah y no olvidemos los famosos masajes, especialmente el ayuvérico que nació en Kerala y que debo reconocer que me defraudó un poco ya que simplemente consiste en untarte de aceite desde la cabeza hasta los pies, 1h frota que frota sin meter los dedos en los músculos, así que vale relaja un poco pero creo que no compensa el olor a ese aceite que se te impregna en el cuerpo y pelo y del que no te puedes desprender en varios días...


Reunión en la playa: pescadores vendiendo su mercancía, mujeres que echan un vistazo, hombres que conversan, un policía que observa.

En la playa principal hay 2 vigilantes, los cuales delimitan el trozo de mar en el que los occidentales se pueden bañar mientras ellos echan un ojo por si ocurriera algo, ya que las aguas son bastante bravas, y de vez en cuando hacen sonar el silbato para avisarte que te has metido demasiado adentro o que te has salido de los límites. Lo curioso es la división de la playa, ya que a un lado del vigilante están los occidentales bañándose y al otro se encuentran las familias hindúes, que no se adentran en el agua más que hasta las rodillas ya que no saben nadar y, por supuesto, hacen ésto completamente vestidos, así que mientras las mujeres con sus saris juegan con el agua, los hombres se rompen el cuello mirando a la zona de las turistas en sus bikinis...

Hindúes mojándose en el mar, la verdad es que no llegan a nadar, ya que la mayoría a pesar de haber nacido junto a éste no saben hacerlo. Estamos en la parte izquierda de la playa, ya que en la derecha se encuentran los occidentales bañándose en su "ropa interior", como dicen los hindúes.

Curiosidades:

Resulta curioso el hecho de que muchas familias vienen a Varkala a echar las cenizas de sus muertos al mar, por lo que al fondo de esta playa, sobre todo los domingos, se puede ver a varios brahman bajo unas sombrillas de colores, realizando rito tras rito con los familiares del muerto, quienes deben repetir las palabras del sacerdote, dar las vueltas que éste les indica, pasar las cenizas por el fuego sagrado, poner las bananas sobre su cabeza y lo que sea necesario, para finalmente acercarse a la orilla del mar donde lanzan las cenizas sobre las olas.

Swami realizando un rito bajo una sombrilla de la playa. Los familiares masculinos más allegados al fallecido se acercan al sagrado hombre para seguir los ritos que éste les indique: cánticos, vueltas, bananas, fuego, palabras extrañas, todo para lograr que el alma del ser querido vaya por buen camino. Todo rito termina cuando la familia entera acompaña a las cenizas bendecidas para lanzarlas al mar.




Costes: más adelante

Viajando en tren por la India

Típico vagón de tren, donde los asientos se hacen camas y donde los viajeros se hacen amigos tras compartir horas y horas de viaje. Un buen lugar para aprender algo de la India, para hablar con los locales, además que en la segunda clase (la que no tiene AC pero sí camas) suele viajar gente que habla inglés y que están encantados de saber de tí, de tu vida, de tu país y de tus experiencias en la India.

Como la India es tan grande, para ir de un lugar a otro se puede volar, ir en tren o en autobús. El avión al parecer no es muy caro pero no lo he utilizado. El autobús es mejor evitarlo a no ser que no quede más remedio, ya que los indios conducen como locos, el acelerador siempre al máximo, la música a toda pastilla, haciéndose hueco y pasando los cruces a base de claxon... una forma de conducir que sólo tiene sentido cuando se posee una inquebrantable fe en un dios que te protege ya que parece que tu vida está en peligro a cada curva.


Tras la noche llega el día, los nuevos viajeros, las camas medio deshechas, algunas ya convertidas otra vez en asientos que se comparten, una forma de viajar segura y cómoda.

Y bueno mis experiencias con los autobuses en Rajastán fueron algo negativas: en un viaje tuvimos un accidente en el que nos chocamos contra un camión, atropellando a un anciano; y en otro el autobús no paró en 4h para hacer pis, por lo que tuvimos que ingeniárnoslas para solucionar el problema... menos mal que los autobuses indios tienen unos compartimentos encima de los asientos en los que puedes ir tumbado, con una vidriera y cortinas que te separan del resto, por lo que en semejante lugar que no debe de tener más de 1m de altura y con una botella vacía de agua logramos, no sin dificultades, poner fin al malestar fisiológico...


Mujer y niño esperando a que pase el tren, una pequeña imagen de sus vidas, de su hogar, de su día a día.

En fin que por esto recomiendo siempre que se pueda viajar en tren, ya que es una forma segura, relativamente cómoda y muy barata de viajar por el país y, aunque se hagan distancias muy largas, al menos se ve la India pasar por las ventanas o por las puertas que se pueden abrir para sentarte en el suelo y disfrutar del paisaje con el viento en la cara.


Jordan sentado en la puerta del tren que abre para poder mirar el paisaje y sacar la cabeza y hacer fotos.


Así al menos se puede echar un ojo a la India rural, que de otro modo pasa desapercibida ya que los turistas no solemos parar en mitad de la nada en un pueblo y pasar ahí unos días, por lo que una de las formas de hacerse una idea sobre cómo vive la gente en el campo es observando sus vidas desde el tren e imaginando el resto.


Jóvenes que se entretienen junto a las vías jugando a no sé qué y que sonríen cuando ven a un extranjero sentado en la puerta abierta del tren, al que rápido saludan con entusiasmo.

En el tren te da tiempo para leer, para escribir, para pensar y para charlar con tus compañeros de vagón, que suelen buscar conversación y que muchas veces, sobretodo si viajas en AC, sabrán hablar en inglés y estarán deseando intercambiar historias con los extranjeros. En el tren pasan vendedores ambulantes, algún niño, anciano o travesti a pedir dinero, estaciones sin fin, el paisaje... y además es una forma de escapar del ruido incesante de la India.


Los travestis, que están aceptados en la India pero cuya única fuente de ingresos es el ir cantando por los vagones del tren ya que nadie les da trabajo.

Ta-tak, ta-tak, ta-tak, ta-tak... estación Kovilpati, puerta a una ciudad en cuya estación vemos hombres descalzos en dhotis a veces recogidos en la cintura mostrando así las delgadas piernas hasta las rodillas, mujeres en coloridos saris, chavales intentando ser occidentales pero con ropas de los ´70, alguna mujer con la cara pintada de amarillo (producto cosmético muy de modo acá), maletas de piel, cestas a la cabeza, vendedores que cantan sus productos... vamos acelerando y la ciudad transcurre frente a nuestra ventana, niños que saludan sonrientes al tren que pasa, la mezquita a lo lejos canta a allah, el templo hindú con sus vivos colores y representaciones de sus cientos de dioses, basura sin fin enmarca las vías del tren, edificios decrépitos cuya pintura descascarilla, autobuses amarillos llevan a los niños al colegio; avanzamos y poco a poco la ciudad se disuelve, el número de casas disminuye, apareciendo éstas salteadas sobre la roja tierra, bañada por plásticos arrojados desde el tren, bueyes que tiran de la labranza, el paso a nivel donde esperan aquellos cuya vida transcurre aquí mientras los demás pasamos hacia otro lugar, trigales, pequeñas zonas quemadas, palmeras en hileras, llanuras con pequeños setos, las colinas enmarcan el horizonte, el sol que se marcha; y en el interior de esta caja que viaja concurren vendedores y pasajeros en el pasillo, conversaciones flotan en el aire, los trasvestis cantan, dan palmas y piden unas rupias; por la ventana las últimas luces dejan ver un pozo seco, casas destechadas, tierra marrón oscura, tractores, algún árbol; de pronto llega la cena, arroz y chapatis en una bandeja, ventiladores a todo trapo, el viento soplando de lado a lado del vagón que lleva todas las ventanas abiertas, cubiertas por barrotes de metal azules, como azules son los asientos también de cuero-plástico pegajoso, sudor allá donde la carne toca la carne, amarillas hierbas sobre la tierra, cabras blancas, negras y marrones, que regresan a casa al mando del pastor de dhotis azules, ayudado por su estiloso galgo, las últimas luces del día muestran los saris de colores, pájaros solitarios despiden al día, ahora el tren se lo toma con calma, va despacio, muy despacio, mientras otro tren le llama en la distancia, se acerca, aceleramos y cientos de caras desfilan tras las 2 hileras de barrotes azules, visiones de los compartimentos del otro tren, halógenos que iluminan a sus pobladores, sus vidas, familias, sonrisas, expresiones, miradas... ganamos velocidad, cae la noche, ya no se ve el campo, parece que sólo existiera el interior del tren, convirtiéndose éste con la oscuridad en una isla donde transcurre la vida, aunque de vez en cuando el breve fogonazo de luz de las estaciones que pasamos nos recuerda que existe otro mundo ahí fuera, con gente que espera trenes en esas estaciones, a esas horas, para llevarles ¿a dónde? son estas pequeñas interrupciones en el transcurso del viaje las que te hacen pensar ¿dónde irá esta gente? ¿tendrán familia esperándoles? ¿cómo es su vida? y, por lo tanto, ¿dónde voy yo? y ¿cuál es el sentido de mi vida?


Palmeras y arrozales, los paisajes de la India van pasando ante la ventana del tren: desiertos, ciudades, cabras, montes, ríos, barcas, arrozales...

Curiosidades:

1) Los hombres llevan dhotis en la India, que es una especie de tela que se enrollan alrededor de la cintura y que se ponen con camisa cuando van arreglados.

Un hombre asomado al tren que nos cruzamos vistiendo los típicos dhotis de la India que, curiosamente, siempre mantienen blancos y relucientes.


2) Las muestras de afecto entre hombres son muy comunes en la India no así entre diferente sexo. Creo que jamás he visto a un hombre y una mujer ir de la mano por la calle, cuando ver a 2 hombres agarrados de la mano o del hombro es de lo más normal.


Dos amigos en el tren, no son una pareja gay.

3) El tren pasa por lugares a los que jamás iría un turista, por lo que los lugareños quedan sorprendidos al ver a un extranjero. Estos chicos estaban tan entusiasmados que ¡se cayeron 2 de la bici!


Niños camino de la escuela, que nunca han visto a un extranjero antes y a una mujer rubia menos todavía, por lo que 2 de ellos se cayeron de la bicicleta al saludarles...

Costes:
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Madurai (Tamil Nadu, India)

El famoso templo de Madurai bajo la luz de la auspiciosa Luna llena. Los templos hindúes tienen numerosos bajo-relieves dedicados a sus dioses y pintados de vistosos colores.

Llegamos a Chennai (una ciudad grande al sur de la India, en el estado de Tamil Nadu) después de varios días de viaje, cansados y de noche, así que tras dormir en un hotel, compramos un billete de tren y salimos para Madurai, a unos 500 Km y 9h de distancia.

Madurai es una ciudad que, desde mi punto de vista, carece de encanto, el único referente del lugar es un templo bastante grande en el que cada noche, a eso de las 21.30, los brahman (casta más alta formada por sacerdotes) sacan a Shiva en una carroza de plata que transportan sobre sus hombros mientras cantan canciones al dios y, tras una media hora de pasearle por el templo con los devotos hindúes persiguiendo la carroza para poder recibir la bendición de Shiva, le meten en la cama con una de sus mujeres para repetir el rito al día siguiente y al siguiente y al siguiente.


Como cada noche, los brahma o sacerdotes de la casta más alta hindú, sacan a Shiva a dar una vuelta por el templo en su carroza de plata mientras le cantan canciones, queman incienso y hacen sonar campanas y trompetas, gran pompa que los creyentes siguen devotamente, rezando e intentando tocar a Shiva antes de que los sacerdotes acuesten al mismo junto a una de sus esposas.

La verdad es que el templo en sí es bastante interesante, ya que en él hay cientos de dioses diferentes representados y vienen cada día cientos de hindúes de todos los confines de la India en peregrinación para rendir sus respetos a estos dioses. Por lo que aunque sólo sea por ver a los hindúes mostrar su fe, merece la pena visitar este templo, claro que no hace falta venir a Madurai para ver a los hindúes en pleno acto de fe, sino que ésto se puede apreciar en otros muchos templos de la India.

La religión hindú tiene miles de dioses, algunos de ellos son animales como esta vaca, escultura a la que se acercan los creyentes para rezar, tocarla, besarla y rociarla de colores. Templos vivientes, tal y como nuestras catedrales debían de haber sido siglos atrás: un lugar donde se reunía la gente, donde dormían los peregrinos, donde se les daba de comer y donde se formaba un mercado en el que vender cualquier cosa, desde imágenes de los dioses, hasta collares de flores pasando por comida, música, inciensos, cuadros luminosos...

Curiosamente, había en este templo un precioso elefante cuyos dueños habían maquillado y enseñado a dar una bendición cuando alguien les pone una moneda en la trompa, por lo que debían de forrarse cada día con la cantidad de gente que pasaba por ahí y gustosos recibían la bendición del paquidermo, ya que elfante es ganesh, uno de los principales dioses del hinduísmo.

El orgulloso dueño del elefante, reencarnación del dios Ganesh, a la espera de más fieles que pasen por su lado para bendecirles con la trompa de su mascota para así poder pagar la comida con la que debe alimentarla.

La ciudad como tal no nos llamó demasiado la atención, por lo que nos sorprendió la cantidad de turistas que la pueblan, tanto indios como occidentales, claro que supongo que será porque es un buen lugar desde el que acercarse a la India para aquéllos que nunca la visitaron, ya que es una ciudad bastante agradable, con algo que ver y sin grandes miserias, que muchas veces asustan al viajero a la hora de decidirse a venir a este país.


Encantador mercader del templo, quien aprendió en su infancia el oficio de su padre, y del padre de su padre y de generaciones atrás en su familia: hacer collares de flores para venderlos en el templo. Increíble pensar que lleva 50 años haciendo lo mismo, día tras día, sin descanso, insertando quién sabe cuántas flores como si fueran cuentas, con una destreza y rapidez asombrosas.

Nosotros pasamos horas en sus mercados, llenos de vendedores de frutas y verduras que se apilan sobre el suelo por el que caminan las sagradas vacas enfureciendo a los vendedores cuando aprovechan para zamparse alguno de los alimentos expuestos. Como siempre ocurre en la India, la gente te pide que les hagas fotos, les encanta que les retrates y les gusta además que lo hagas a ser posible mientras ellos hacen su trabajo, porque la mayoría de los indios están muy orgullosos de su profesión, sea ésta la que sea, ya que, al contrario de lo que sucede en occidente, los indios no miran con envidia a las castas superiores sino que se sienten afortunados de no pertenecer a una casta inferior, y como hay tantas castas y estratos sociales todo individuo puede sentirse de esta manera superior a alguien y por lo tanto orgulloso de su posición social.


Carro típico que va camino del mercado para poder transportar a las mujeres y hombres y sus compras.

Curiosidades:

A) La India está compuesta por diferentes estados, cada uno al menos tiene un lenguaje propio normalmente con un alfabeto propio, y todos comparten el hindú como lengua común junto con el inglés, claro que no todos los indios hablan estos 2 lenguajes a parte del suyo propio, y Tamil Nadu es un estado de tintes independentistas por lo que es difícil encontrar a gente que hable estos idiomas.

Este es el lenguaje tamil, uno de los 16 lenguajes oficiales del país. Aunque el hindi es el idioma común para todos, es curiosamente el inglés el idioma a usar oficialmente para asuntos legales. Pero además de estos 16 idiomas existen muchos más en cada región, por lo que en total suman unos cientos. Curiosamente en el sur, y en particular en Tamil Nadu, donde el movimiento independentista es más fuerte, muchos lugareños no hablan hindi, es más, al tratarse de un país enorme, en total hay millones de indios que no hablan el idioma oficial.

B) Una de las mayores comodidades de la India: vayas donde vayas, hay servicio de limpieza de ropa, no tienes más que preguntar en tu hotel o acercarte en la calle a los hombres que se encuentran planchando ropa, ya que además del lavado (a mano y bien vigoroso) el servicio incluye de planchado, que es realizado con las mismas planchas que se usaban hace unos 50 años es nuestro país: pesadas herramientas de metal en las que se introducen carbones al rojo vivo.

El lavado y planchado callejero, a la antigua usanza, con pesadas planchas en las que se introduce carbón al rojo vivo.

C) Timos: Ha llegado el momento de hablar sobre los ingeniosos timos de la India, que supongo que se perfeccionan con los años de forma que, aunque lleves años viniendo al país, hay veces que sigues cayendo en ellos... como por ejemplo:

1) Toda estación de tren, autobús o aeropuerto está siempre llena de taxis (el Ambassador es el coche-taxi oficial en toda la India, convirtiéndose por ello en el coche más vendido del mundo aunque no lo conozcáis) y ricksahws (automóvil a medio camino entre el coche y la moto, de 3 ruedas, que se usa por todo el sudeste asiático). Cuando escogemos uno de éstos para que nos lleve al hotel que tenemos reservado o que nos han recomendado o que la guía dice que está muy bien, es común que el conductor nos diga con cara de preocupación que es imposible llegar al hotel ya que este está lleno, o hay manifestaciones en ese área o inundaciones o cualquier excusa que se le ocurra en ese momento y que suene plausible. No lo creáis ya que seguramente entonces os ofrezca un hotel muy bueno y de muy buen precio al que os puede llevar y donde él se llevará comisión.

El coche más vendido del mundo, el Ambassador, junto a su hermano pequeño el rickshaw. Todos los taxis de la India (y hay muchos) tienen este coche, convirtiéndolo así en el coche que más hay en el mundo, a pesar de que nosotros ni lo conozcamos en occidente. A su lado está el rickshaw, una especie de moto de 3 ruedas que se usa por todo Asia como medio de transporte más barato que el taxi.


2) Las comisiones... muchos de los conductores de rickshaw viven de éstas, por lo que a veces te ofrecen llevarte a algún lugar por un precio irrisorio, incluso se ofrecen a ser tu conductor del día por menos de 1 euro, pero lo que no te cuentan normalmente es que lugar al que te lleven, lugar donde ellos se llevan comisión, por lo que si queréis comprar por ejemplo sedas, el conductor os llevará a las tiendas de sedas que él tiene acordada la comisión y que acabas pagando tú al comprar los productos de éstas... truco muy ingenioso ya que en estas tiendas suele haber carteles en los que ponga "precio fijo", claro que si no vas con el conductor del rickshaw empiezan a llover descuentos del 10% o del 20%...

Vayas por donde vayas la gente te pide que les hagas fotos, les encanta, y más si la cámara es digital y las pueden ver después. Así de contenta está esta mujer que nos encontramos en el templo, contenta y orgullosa de su hijo, que lleva la señal de la puja en la frente.

3) En muchos lugares turísticos, un hombre muy majo y que parece buena gente te dice, tras entablar conversación educadamente, que menuda suerte que tienes, que justo hoy es el día en el que se celebra el festival de no sé qué y que además es ahora y va a acabar en media hora y si vas corriendo al lugar indicado al que él te puede acompañar podrás presenciar el evento. A veces para que no te mosquees incluso no se ofrece a acompañarte, sino que te dice que él está ocupado... pero 20m más allá cuando aún te preguntas si será cierto o no que hoy y ahora mismo hay un evento tan importante en el lugar al que estás yendo por si acaso, otro hombre completamente diferente te repite lo mismo, por lo que las dudas desaparecen: si dos personas supuestamente inconexas te cuentan que hay un festival especial en el templo, será verdad ¿no? ¿porqué te van a engañar? ¿qué sacan de que tú vayas al templo? ya sí que has mordido el anzuelo, te vas con este hombre corriendo para no perderte el evento sintiéndote la persona más afortunada del mundo, y no te importa cuando te dice que subas al tejado que está sobre su tienda para ver lo que sea mejor, ya que te repite que no hace falta que compres nada, que sólo subas a ver... no es un truco maligno, simplemente quieren que entres en su tienda y al final compres algo, no pasa nada si no compras nada pero dependiendo de cuánto tiempo tengas en tu viaje te importa o no perder unas horas con estos engaños, ya que una vez dentro de la tienda seguramente te mostrarán algo que se asemeje al evento que prometían o dirán que llegamos tarde, te ofrecerán té y charlarán contigo de forma que, por no parecer grosero ni herir sus sentimientos, mantienes conversaciones con ellos mientras te van enseñando cosas de su tienda que puedes comprar o no, pero entre unas cosas y otras habrás perdido unas horas de tu día.

Un hombre que conocimos en la calle nos invitó a su casa donde pasamos el rato charlando y escribiendo con tiza en el suelo nuestros nombres y demás en nuestro y su idioma. La casa era bien pequeñita, pero allí vivían él, su mujer e hijos, compartiendo todos la misma habitación separada tan sólo de la cocina. Casa de paredes azules en la que colgaban retratos de sadhus y dioses por todas partes, en una de cuyas esquinas el hombre había encontrado espacio para crear su propio min-templo en el que quemaba incienso.


Costes: Más adelante


Os dejo feliz recibiendo la bendición del elefante (el famoso dios Ganesh), que por cierto me echó además un liquidillo viscoso que salió de su nariz... como podéis ver, a los templos hindúes hay que entrar sin zapatos, ya que éstos se suponen puros y no se deben ensuciar con aquéllo que ha pisado la calle. Curioso porque la verdad es que no limpian los templos, sino que les echan agua sagrada para purificarlos.

Saturday, September 05, 2009

Desde Indonesia hasta la India

Viajando: 01.08.09-04.08.09

Costa de una de las islas de Indonesia que sobrevolamos en uno de los múltiples vuelos que cogimos entre las mismas y que si tienes la suerte de tener una ventanilla son increíbles ya que se pueden ver arrecifes de coral, montañas, volcanes, interminables playas, pequeños islotes, tupidos bosques...

Tardamos varios días en llegar a la India, ya que desde Wamena (pequeño asentamiento en el centro de Papúa al que sólo se puede acceder en avioneta) organizamos el transporte necesario para llegar a Chennai (al sur de la India), en total 5 vuelos con compañías locales en su mayoría comprados por internet, de manera que tuvimos que dejar el tiempo suficiente para no pillarnos los dedos y perder las siguientes conexiones. Pero ahí no acaba la historia, porque de Chennai queríamos ir a Madurai, en cuanto fuera posible, ya que no queríamos pasar tiempo en esa gran ciudad.

Vuelo 1 (01.08.09): Wamena (Papúa) - Jayapura (Papúa), con Trigana Airlines, 45 min. Vuelo que compramos en Wamena en el propio aeropuerto ya que no se puede comprar por internet, y que es la única forma de salir de este pequeño asentamiento en mitad de Papúa; ruta que al parecer tiene una tasa de accidentes aéreos bastante alta, cosa que menos mal que no supe hasta llegar a Jayapura...


Lago Sentani desde el aire, un curioso lugar lleno de diminutas islitas con pequeños pueblecitos a los que se puede acceder con barco.

En realidad aterrizamos en Sentani, una ciudad costera al norte de Papúa, más cercana al aeropuerto que Jayapura, megalópolis que no visitamos. Pasamos el día visitando Sentani y los pueblecitos de los alrededores (a los que se llega con las moto-taxi, es decir un tipo que te recoge en su moto y te lleva donde quieras), que se encuentran situados a la orilla de un lago enorme salteado por pequeñas islas en algunas de las cuales viven pescadores en casas sobre palos, que se alzan por encima del agua. Aunque no tuvimos tiempo, todas las guías recomiendan hacer un pequeño viaje por el lago en alguna canoa a motor que se le alquila a algún lugareño.

Vuelos 2 y 3 (02.08.09): Jayapura (Papúa) - Makassar (Sulawesi) - Jakarta (Java), con Lion Air, 6h y media de viaje con 40 minutos de escala!!! y es que cruzamos de Este a Oeste todo Indonesia, que es mucho más grande de lo que parece, tanto que la diferencia horaria entre su punta Este (Papúa) y su punta Oeste (Java) es de 2h.
Jakarta, ciudad de la que la mayoría de la gente echa pestes, pero que a nosotros nos gustó mucho, ya que es una megalópolis cuyos habitantes son muy sociables y simpáticos, se come muy bien, se duerme barato y se puede encontrar marcha y turistas, sobretodo en la zona de , similar a la famosa Koh San Rd de Bangkok.
Así que pasamos la noche en Jakarta, nos hicimos amigos de unos indonesios que no paraban de hacer trucos de magia y aprovechamos para utilizar su excelente servicio de correos desde el que enviamos un paquete por barco a casa con las compras hechas durante este mes.

Cientos de campos bañados por el agua configuran las costas de muchas de las islas de Indonesia, se trata de cultivos de arroz, la base alimenticia del país.


Vuelo 4 (03.08.09): Jakarta (Indonesia) - Singapur (Singapur), con Air Asia, 1h y 40 minutos. Nos dejamos una escala de unas horas en el que es sin duda el mejor aeropuerto del mundo entero, no sólo por la belleza de sus instalaciones en las que hay moquetas y plantas tropicales e incluso peces en pequeños estanques, sino por los servicios gratuitos que el aeropuerto oferta a aquéllos que están de paso entre aviones, como son: máquinas de masaje de pies y piernas, piscina, salas en las que dormir, internet con ordenadores y, para aquéllos que tienen más de 4h de espera, el aeropuerto organiza tours de la ciudad-país de forma que te llevan en un minibus a ver los lugares más emblemáticos de Singapur y te devuelven al aeropuerto al cabo de unas horas, la duración del tour varía de acuerdo con el tiempo entre vuelos que los pasajeros tengan. Repito, todo esto GRATIS. Así que nos la próxima vez intentaremos que la escala en este aeropuerto sea más larga :-)


El mejor aeropuerto del mundo sin lugar a dudas, el aeropuerto de Singapur, donde se ofrecen al viajero un sinfín de productos gratuítos: piscina, internet, camas, masajes, tours... vamos que si podéis no lo dudéis: haced escala aquí, merece la pena, además que es un buen aeropuerto por el que pasar, ya que los vuelos desde y hasta Singapur suelen ser bastante más baratos que a cualquier otro lugar de Asia, exceptuando si acaso Bangkok, y luego desde Singapur cada uno puede organizarse sus propios vuelos locales con compañías de bajo coste tipo Easy Jet.

Vuelo 5 (03.08.09): Singapur (Singapur) - Chennai (India), con Tiger Airlines, unas 3h y media. Nada más bajar del aeropuerto: los rickshaws, el regateo, el acento, las caras, los olores... nos recibió la India. Pasamos noche en esta gran ciudad, para salir al día siguiente bien pronto por la mañana en tren a nuestro primer destino en la India, Madurai, a unos 500 Km al sur y unas 9h en tren.

Subiendo a uno de los aviones de Air Asia, otra de las muchas compañías de bajo coste asiáticas, donde aún se embarca a la antigua usanza: por la pista y a pie; y donde aún no nos regañaron por hacer fotos al avión, cosa impensable en cualquier otro aeropuerto occidental donde hay tanta preocupación por la seguridad.

Tren 1 (04.08.09): Chennai (India) - Madurai (India), unos 500Km, unas 9h, la mejor forma de viajar en la India, el tren: seguro, cómodo, barato. De hecho, creo que el viajar en tren es tan interesante en este país que he decidio dedicarle su propia entrada...


Familia con la que compartimos nuestro primer viaje en tren en la India, la mejor forma sin duda de transporte en ese país: seguro, rápido, cómodo y barato.

Esto es viajar por tu cuenta, organizar tus vuelos, tus trenes, tus destinos, ser flexible a la hora de ir a un sitio u otro, tener la libertad de quedarte más o menos tiempo en un lugar dependiendo de cuánto te guste éste, y no ver el viaje como una pérdida de tiempo, sino como un aprendizaje, ya que el camino es lo importante, no el destino, los compañeros de viaje, las paradas en lugares insospechados. En fin, que durante estos 4 días viajando hasta llegar a Madurai, aprendimos un montón de cosas que habríamos perdido de haber existido un vuelo directo de Wamena a este lugar.


Siempre que viajo de esta manera, sin saber dónde dormiré mañana, a qué hora llegaré, si habrá tren o no para el siguiente destino, cuánto tiempo me quedaré en un determinado lugar... siempre, me siento más viva que nunca y recuerdo aquélla frase que le decía el niño escapado de casa a su perro en un anuncio de la tele: "chico, la aventura es la aventura"

Costes: más adelante

Sunday, August 02, 2009

Wamena, Papua (Indonesia)

Para ver mis mejores fotos de Papúa, pincha aquí: Fotos Papua

Jordan trabando amistad con uno de los lugarenios en uno de los pueblos que visitamos. Como veis la gente de aqui es bien cariniosa y visten poca cosa...
Papua, de las islas de Indonesia la mas extrania, diferente y peculiar, ya que en los bosques de su interior se esconden indigenas que aun no han sido descubiertos por el hombre blanco. Y a eso fuimos, a perdernos entre culturas primitivas en un lugar poco turistico.

Debido al incremento en el numero de aviones que conectan las diferentes islas de Indonesia, cada vez es mas facil llegar a Papua, aunque debo reconocer que para acceder a alguna de sus reconditas zonas, como Wamena, "ciudad" principal del Valle de Baliem, hay que salvar alguna que otra traba:

1) hay que lograr un "surat jalan" o permiso de viaje antes de viajar al valle y a otras zonas reconditas, de manera que segun se llega a Jayapura, principal aeropuerto de la isla, hay que ir a alguna de las estaciones de policia donde te preguntan que sitios vas a visitar para saber en todo momento donde estas por si surge alguna revuelta de los rebeldes poder sacar a los turistas rapido, sobretodo despues de lo que ocurrio hace unos anios que unos turistas fueron secuestrados por el OMP o movimiento de liberacion de Papua (parece peor de lo que suena, los trataron bien y liberaron al cabo de unos meses)

Mujeres que encontramos en un camino entre aldeas y que, como siempre, se paran a ver si les invitas a un cigarro para asi descansar un rato y charlar como se puede, en este caso podiamos entendernos con la ayuda de nuestro guia , cosa que apreciamos bastante despues de haber viajado a tantos lugares tribales y comunicarnos con gestos.
2) hay que volar desde Jayapura a Wamena, ya que no hay carreteras que crucen la selva que cubre la isla, y la dificultad estriba en que este vuelo no se puede reservar ni por internet, ni por telefono, ni en una agencia de viajes cualquiera, no, solo se puede comprar en la agencia de Trigana de Jayapura como minimo con un dia de antelacion, pero como nosotros no queriamos perder tiempo en esta ciudad, en la misma ventanilla del aeropuerto nos pusieron en stand-by o lista de espera y logramos un hueco en uno de los 3 aviones diarios a Wamena.

Típicos rasgos de los papuanos, que no tienen nada que ver con los de los indonesios, sino que son más del estilo de los aborígenes australianos. Es por ello de entender que se sientan colonizados por los indonesios, ya que éstos llegaron a la isla y son dueños de la mayoría de los comercios y además el gobierno indonesio hace concesiones del territorio papuano para las industrias madereras occidentales, quienes se dedican a talar los bosques de esta gente que pierde así sus ricas tierras y sus recursos.

Pero estos pequenios inconvenientes merecen la pena, ya qe tras 45 minutos sobrevolando bosques impenetrables en los que sabemos que hay tribus indigenas no contactadas, se llega a Wamena, que no fue pisada por el hombre blanco hasta 1939! encontrandose entonces con un monton de tribus diferentes que vivian igual que en la edad de piedra, justo lo que buscamos los pocos turistas que nos acercamos a esta isla, ya que aunque en estos 70 anios han cambiado algunas de sus costumbres, aun siguen manteniendo vivas muchas de sus tradiciones, como el uso de una calabaza como unica "vestimenta" y que tan solo cubre el pene del hombre.


Wamena, curiosa ciudad, a caballo entre un pasado ancestral y un presente que intenta modernizarse: tiene aeropuerto, si, pero su pista de aterrizaje esta rodeada de plantaciones de batata; tiene 4 calles asfaltadas, si, pero por ellas circulan sobretodo becaks (cochecitos empujados por una bici), alguna moto y en contadas ocasiones un coche, lo que contrasta fuertemente con la vision de algun hombre desnudo paseando por la ciudad, aunque en su mayoria los lugarenios visten ropas viejas y en su mayoria van descalzos, lo que les diferencia bastante de sus "ocupadores", los pocos indonesios que pueblan la isla y que son bastante mas claros de piel y duenios de la mayor parte de los negocios existentes.

Trekking:

Uno de los mayores atractivos de Wamena es hacer un trekking por las montanias de sus alrededores, para asi visitar aldeas tradicionales y compartir las costumbres ancestrales de estas gentes, pero es casi mision imposible encontrar un guia del que te puedas fiar... muchos te quieren cobrar un ojo de la cara y otros te amenazan una vez estas en medio de la selva para que les des mas dinero... menos mal que nos ayudo Fuji, un japones que lleva 6 anios viviendo en este lugar y que ha montado un negocio de internet, un encanto de hombre que no solo nos encontro un guia de fiar, sino que le reganio por el precio tan caro que nos pedia logrando que nos lo redujera notablemente y encima nos dejo 2 sacos de dormir sin los que hubieramos muerto de frio, ya que Wamena se encuentra en una zona alta y las montanias que la rodean y por las que se hace treking mas aun. Ahora, debo decir para no asustar a nadie que se puede encontrar un guia fiable, se puede acordar un precio (que fue lo que hicimos nosotros, simplemente pagar la cuota del guia y de los porters y lo demas ir pagandolo segun ibamos avanzando) y se puede ir por tu cuenta sin guia ni nada mas (aunque lo de llevar porters es un autentico lujo, la verdad).


A todo lujo! Nunca antes habiamos hecho un treking asi, con un equipo, sino que siempre hemos preferido ir a los pueblos por nuestra cuenta y una vez alli intentar comunicarnos como pudieramos. Pero debo decir que es un lujo tener un guia (Mac, con un ingles perfecto) que te traduzca todas las conversaciones con los lugarenios; un cocinero-porter (Roni) que te prepare las comidas al llegar a la aldea y un almuerzo para comer en medio del treking; y un porter (Legion, que se fue tras la primera noche y fue reemplazado por un familiar de Mac, Eli) que se encargue de llevar tu peso, menuda gozada, bueno todo el peso excepto las camaras claro... La verdad es que les estamos muy agradecidos a todos por lo simpaticos que han sido y por llevar nuestra carga.

Pero tras la lucha llega la recompensa y cuando hicimos el trekking flipamos de verdad. Caminamos unas 4h diarias, montania arriba, montania abajo, cruzando rios, resbalandonos por el barro, intentando no caernos por los barrancos, cruzando puentes colgantes bastante precarios, disfrutando de unas vistas impresionantes, verdes de los arboles y de los campos cultivados (aqui se cultiva sobretodo la batata, planta muy productiva de la que se come no solo el bulbo sino ademas las ricas hojas), cruzando preciosas aldeas que parecen diseniadas por decoradores de interiores, saludando constantemente a los simpaticos lugarenios con los que nos cruzabamos: interminables apretones de manos, ojos que sonrien y bocas que susurran "wah, wah, wah", que es el "hola", "gracias" y "que tal" de los Dani, pueblo indigena que puebla el sur de Wamena (a otros lados del valle estan los yali y dali), donde hicimos el trekking.


Vistas del valle de Baliem desde uno de los caminos de nuestro treking, por el que las lugarenias pasan llevando sus verduras en las tipicas bolsas tejidas por ellas mismas y que cuelgan de sus cabezas.
Y al llegar a la aldea en la que pernoctar, siempre hay una cabania para los visitantes, una especie de guest house algo rudimentaria pero bien bonita: techo de paja, paredes de madera y suelo de paja cubierta con una alfombrilla para intentar mitigar la dureza del lecho. Los ninios salen a jugar con nosotros, los adultos nos invitan a sus cabanias para compartir batatas cocinadas en la cabania-cocina, donde se suelen dormir las mujeres y los ninios, mientras que los hombres duermen por separado con los cerdos. Gente hospitalaria y dulce, siempre sonriente, siempre con tiempo para pedirte un cigarro y sentarse a fumarlo contigo. Todos encantadores excepto aquellos que han visto ya muchos turistas y te piden dinero por cada foto que les hagas, llegando a enfadarse y volverse irracionales cuando les haces mas de una foto.


Jugando con los ninios de Kilise, una de las aldeas que visitamos. La cabania que se ve detras es nuestro dormitorio y el pueblo en si es precioso, de los mas bonitos que he visto.

La verdad es que el trekking merece la pena, no solo por la belleza del paisaje sino por compartir la vida en la aldeas: charlar con los lugarenios en sus cabanias, jugar con los ninios, bailar con los mayores, comer batata cocinada en la forma tradicional (en un agujero en el suelo se colocan piedras calientes y se van intercalando capas de batata con hojas de arboles, se cubre todo con pieles y se deja durante unas 2 horas) ... Una forma unica de desconectar de todo, sin electricidad, viviendo al ritmo de la naturaleza, levantandote con el sol y acostandote al caer la noche, pero con un lugar limpio y bonito en el que descansar.


Los campos estan en gran parte cultivados, asi que hay calabazas, batatas, gengibre... coordinados de manera que parecen jardines de disenio de verdad, una preciosidad que nos sorprendio ya que se supone que se trata de un pueblo primitivo, que aun usan hachas de piedra para cortar arboles, cuyo desarrollo no es demasiado alto (ni siquieran saben tejer), pero que tiene un sentido de la belleza extraordinario.

Tribal War Dance:

Fuimos a un pequenio poblado, a una hora o asi al norte de Wamena, llamado Jiwika, donde los hombres actuaron como si fueran de 2 tribus diferentes enfrentadas en una lucha de guerra, lo cual fue bastante interesante ya que, ademas de hacer uso de sus flechas y lanzas, cantaban canciones que hace no tanto debieron asustar a mas de un indigena de otra tribu.

Lugarenios en la danza de guerra, no me extrania que asustaran a las otras tribus, claro que con nosotros fueron encantadores y supre cariniosos.

Fuimos siguiendo la lucha-danza hasta llegar a su poblado, donde las mujeres esperaban a sus hombres para recibirles con canciones y bailes en los que, sin comerlo ni beberlo, me vi involucrada ya que en un momento determinado me cogieron a hombros y me llevaron al centro del poblado y me rodearon con sus bailes asi que, ni corta ni perezosa, decidi participar y bailar con ellas.

Mujeres y ninios del poblado, que bailaron al llegar nosotros con los hombres y que me sacaron a bailar con ellas. La verdad es que son super dulces, un encanto de mujeres muy cariniosas.
Aunque siempre he sido reacia a pagar por hacer fotos a los lugarenios o porque actuen sus tradiciones, creo que esta vez merecio la pena. Bien es cierto que uno se puede preguntar si lo que esta fotografiando o viendo es real o es un espejismo de un pasado que se mantiene unicamente para beneficio de los turistas, y bueno supongo que es cierto que ya la mayoria de los lugarenios en el Valle de Balliem no usan la calabaza para cubrirse el pene sino que muchos se visten con ropas viejas que les traen los occidentales y que les hace parecer pobres cuando ellos las usan para sentirse mas modernos...

Lugarenio mostrando orgulloso la momia del poblado, que al parecer tiene 362 anios, edad que estiman contando el numero de cuerdas que le cuelgan del cuello, ya que es costumbre aniadirle una nueva cada anio.

En fin que todos los pueblos evolucionan, es ley de vida, pero es una pena que pierdan sus tradiciones, y por eso decidimos pagar para presenciar una de ellas, aun a sabiendas de que este baile de guerra ya no se practica (principalmente porque no hay guerras entre tribus) pero creimos que si los turistas se interesan por esta tradicion y pagan por verla aunque sea de manera "ficticia" la tradicion se mantiene viva y los lugarenios consiguen algo de dinero.

Increible pero cierto, se puede hacer fuego con un poco de hojarasca y una liana de arbol a base de soplar y rozar hasta lograr que la energia cinetica se convierta en energia termica, ole.

Y, bueno, debo admitir que, tradicion viva o muerta, fue una experiencia increible y me siento muy, muy feliz por haber tenido el privilegio de presenciarla, ya que seguramente esta tradicion se pierda completamente en unos anios porque los jovenes no parecen interesados en mantenerla y si nosotros pagamos por ir al teatro o al cine o a un concierto en occidente, porque no pagar por ver una tradicion en peligro de extincion?

Curiosidades:

1) La costumbre mas horripilante de la zona es que para mostrar la pena cuando un familiar cercano muere, uno se va al bosque y con un hacha se rebana un dedo... asi de fuerte, tal y como lo ois, por eso es muy comun ver a mujeres sin falanges (curiosamente los hombres suelen tenerlas todas... es que acaso ellos no sufren al perder al familiar?), lo cual es un horror de amputacion ya que estas mujeres viven del campo, y deben pasar horas labrando la tierra y recolectando sus productos, cosa que hacen sin dedos pero es increible. Asi que esta es una costumbre que, menos mal, se esta intentando erradicar.

Lugarenia a la que solo le quedan 4 dedos enteros... unos se los corto por un bebe que perdio, otros por su madre y alguien mas que no consegui entender. Ah! y aqui no se ven sus orejas, cuya parte superior tambien se amputan por tristeza...

2) Indonesia tiene unos 650 aeropuertos , pero solo 200 estan asfaltados :-)

3) Curiosa costumbre la de los Dani, una vez que la mujer ha tenido un hijo, no pueden tener relaciones sexuales durante 3 o 5 anios, de manera que esta tribu tiene ninios bien alimentados, saludables y mantiene una tasa de crecimiento razonable. El unico problema es, claro esta, que los hombres a veces no pueden aguantar 5 anios sin sexo (me pregunto yo... y que hay de las mujeres?), por lor que a veces toman una segunda esposa, claro que solo si pueden mantenerla tambien, creando en ocasiones conflictos entre las esposas, como el que vivimos al pasar por una de las aldeas en la que dias atras una primera esposa se habia lanzado al rio en desesperacion al tomar su marido una segunda esposa, la familia de la primera a modo de venganza bajo durante la noche y quemo el pueblo entero del esposo, menos mal que alguien aviso a la familia y abandonaron el lugar a tiempo y no murio nadie mas, pero el marido, en senial de dolor por la esposa perdida se corto 3 dedos con un machete, y la policia vino a solventar el caso exigiendo a la familia de la primera esposa o del esposo (no nos quedo claro este punto) 55 cerdos y 40 millones de rupias como recompensa. Se dieron la mano y en paz.

Madre e hija, que nos mostraron el complejo o "village" del padre de la chica, el cual consistía en un jardín con varias cabañas, en las que vivían sus 2 familias ya que tenía 2 esposas y varios hijos con cada una. Pero la impresión que nos dieron todos fue de vivir en harmonía, unidos como una sola familia.

4) Guias: al llegar a Wamena comienza la lucha, hay montones de personas que dicen ser guias, solo por hablar ingles, y que te piden precios exhorbitantes para llevarte unos dias a las aldeas de los alrededores. Pero el precio de locura no es lo peor, sino que algunos te exigen cientos de euros mas para sacarte del medio de la selva una vez comenzado el trekking... Un autentico infierno que es completamente contraproducente para ellos, su futuro y el turismo ahi.

Consejo 1: se puede ir por tu cuenta, tan solo necesitas un saco de dormir (hace fresco por las noches) y un chubasquero, y si quieres un porteador no hace falta mas que decirle a algun lugarenio una vez que llegues a la aldea que te acompanie hasta la proxima y lo hara seguro por menos dinero que si lo contratas en Wamena.


Curiosos jóvenes en Wamena, en cuanto sacas la cámara de fotos, se empiezan a arremolinar a tu alrededor pero son tímidos así que les haces una foto, se la enseñas y se esconden y ríen nerviosos, para después volver y observar la cámara con curiosidad, atentamente, como se puede ver en la foto.

Consejo 2: si quieres ir con un guia, haz tu las cuentas, ya que el mayor problema que tienen es que no saben sumar, por lo que no saben hacer un presupuesto y te dicen barbaridades como que la comida de 4 dias para 5 personas cuesta 2 millones de IRp, es decir, unos 160 euros!!! vamos que ni en europa cuesta tanto. Lo que acordamos nosotros con nuestro guia fue mucho mas barato: le pagamos a el y a los porteadores su salario por dia y el resto lo ibamos pagando nosotros por el camino, tanto la comida como el alojamiento y el transporte que te acerca a la zona del trekking. De esta manera nos ahorramos cientos de euros!!! asi que merece la pena arreglar algo asi en lugar de cerrar un precio por adelantado con todos los gastos incluidos, donde te meten beneficios en cada parte del trekking.

Encantador pueblo el papuano, del que me llevo memorias y recuerdos inolvidables. Espero que ni las prospecciones mineras ni el turismo danien a esta gente, que tiene derecho a evolucionar a su ritmo y manera.

Lista de guías:
Aunque hay más, aquí os adjunto una lista con algunos nombres de los guías:
a) Guías de los que te puedes fiar (aunque siempre tienes que luchar el precio):
Mac (Demianus): mailto:wasagedemianus@yahoo.comnuestro guía y amigo con un inglés muy bueno y muchas ganas de ayudar
Penius: peniuskogoya@hotmail.com guía de un amigo nuestro y que nos llevó a la tribal war ya que sus precios son bastante razonables.
Crocodile (Elías)
Ekole
b) Guías que no se sabe:
Alex, nos dieron diferentes informaciones sobre él. Es difícil juzgar, ya que también los guías de critican unos a otros para que no vayas con la competencia y la policía... la verdad es que no sabes si están o no comprados o si son o no familia de algún guía que te están recomendando...
c) Guías de los que no te puedes fiar:
Sam, no sé si habrá 2 guías con el mismo nombre, pero sabemos de un Sam que exigió a 8 chicas eslovenas más dinero del acordado bajo la amenaza de dejarlas tiradas en mitad de la selva.

Costes:
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