Saturday, August 18, 2012

MAFIA Y SUR DE TANZANIA

28.07.12 - 05.08.12
Queríamos llegar a Mozambique por carretera así que decidimos bajar poco a poco por la costa tanzana para cruzar al país vecino por una de las fronteras más extrañas que he pasado jamás.


MAFIA
29.07.12 - 01.08.12

Isla de Mafia
Isla algo “exclusiva" ya que es un parque natural al que se llega normalmente en avión y sólo algunos osados se atreven por tierra… y es que el viaje es algo aventura: salimos de Dar apretadas en un dalla-dalla, transporte típico del país que consiste en una mini-furgo que va parando por el camino cada vez que alguien levanta la mano, y tú piensas “ni de coña”, pero sí, de alguna forma se hace sitio para el nuevo viajero y su equipaje que a veces incluye alguna que otra gallina… menos mal que pillamos sitio para sentarnos y pudimos disfrutar de las vistas, y es que la última hora, de las 3 que se tarda, es preciosa porque vas por caminos de tierra roja rodeados de palmeras que pasan por pequeños pueblos o casas en medio de la nada donde vive alguna familia cuyos niños te miran con los ojos como platos porque seguramente eres el primer “msungu” (literalmente “hombre blanco”, algo que te gritan todos los lugareños en esta parte de África) que ven y para ellos eres casi un extraterrestre. 


Mujer en la parada del bus de Dar

Como salimos tarde de Dar, llegamos a Nyamisati y ya no había barco, así que tuvimos que pasar una noche en este pequeño pueblo a la orilla de un precioso delta, donde hay pocos turistas y casi ningún lugareño habla inglés, un lugar muy tranquilo de casitas de adobe marrón donde hay al menos 2 “hostales” que son en realidad casas de familias en las que tienen cuartos de lo más básico, pero al menos tuvimos cama donde dormir.

Mujer en un pueblo de camino a Mafia
Al día siguiente continuamos viaje en el único barco que hay al día entre estos dos puntos y que se llena hasta arriba de lugareños que han de cruzar los 30 km que separan ambos lugares. Cuando por fin, 4 h más tarde y completamente empapadas, llegamos a la famosa isla de Mafia, nos fuimos a sacar dinero al único cajero que hay en la isla y… nuestro gozo en un pozo, porque sólo funciona con tarjetas locales… menos mal que el encargado del único alojamiento “budget” (unas preciosas cabañas entre palmerales que dan a una playa entre manglares) del lugar nos hizo descuento y logró que no nos cobraran los 20 $ que cuesta cada día en parque natural porque si no habríamos tenido que marchar antes de este precioso lugar. 

Bote que lleva a Mafia desde Nyamisati
Utende es un bonito pueblecito muy tranquilo de encantadores lugareños cuyos caminos de rojo intenso van a dar a una playa ocupada por unos 4 bonitos, aunque nada baratos, complejos donde alojarte. Las playas de Mafia no son tan espectaculares como las de Zanzíbar, pero el encanto del lugar es tanto su tranquila vida local como su increíble mundo submarino que nosotras exploramos con los simpáticos divers de BigBlu, flipando con los preciosos arrecifes de coral y los miles de peces que hay, aunque supongo que su máximo atractivo son los tiburones-ballena que llegan a la isla normalmente en otoño.

Por Utende
El turismo en la isla, al ser éste un lugar no muy barato y de difícil acceso si no es por avión, es bastante reducido, lo cual evita su masificación y mantiene así la atmósfera tranquila y local del parque natural. Un paraíso para aquellos que quieran escapar de todo que nosotras disfrutamos durante unos días.

En las playas de Mafia
SUR DE TANZANIA
01.08.12 - 04.08.12
Nunca nos imaginamos que llegar a la frontera con Mozambique nos fuera a costar tanto y es que el sur de Tanzania es bastante menos turístico que el norte, por lo que viajar por acá se complica bastante.

Dalla-dalla a Mikande
Salimos de Mafia con el barco por la mañana y de Nyamisati cogimos un dalla-dalla al cruce con la carretera principal, esperando bajo la sombra de un árbol a que pasara el bus que va de Dar al sur (Mtwara) rodeada de amables lugareños que nos confundían con informaciones diferentes: que si el bus pasaba todo el rato, que si pasaría entre la 1 y las 2, que si ya no pasaba hasta mañana… todo esto por supuesto lo dedujimos tras mucho esfuerzo ayudadas por gestos y el poco swahili que conocemos, ya que en las zonas rurales la gente no habla inglés, idioma oficial de Tanzania que se aprende en la secundaria, así que cuando por fin encontramos a un profesor que nos confirmó que el bus pasaría al día siguiente decidimos dejar las mochilas y pasar el día en Bungu, que así se llama el pueblo donde no deben estar acostumbrados a ver muchos “msungu” porque en cuanto salimos a cenar se nos hizo un corro de niños que no podían quitarnos el ojo de encima.

Niños observándome, Mikindane

Al día siguiente fuimos al cruce a las 10 am con la mosca detrás de la oreja porque no nos cuadraba la info de la guía (el bus salía de Dar a las 6 am) con la que nos habían dado y, tras esperar unas horas bajo la sombra del árbol, llegó el profe que, para nuestra sorpresa y mosqueo, nos dice “pero ¿cómo habéis llegado tan tarde? El bus pasó a las 7 am” mira, yo creía que le matábamos, pero ¡¡¡si él mismo nos dijo que pasaba a la 1 o las 2!!!... una confusión que hemos tardado una semana en aclarar: al parecer en Tanzania cuentan las horas a partir de las 6 am, así las 7 am es la hora 1 y las 8 am la hora 2, etc. Muy fuerte.
Mujeres esperando al bus, tierras rojas y botella gigante de coca-cola

Total que desesperadas cogimos el primer dalla-dalla que pasaba con la suerte de que en la siguiente “ciudad”, Ikiwiri, encontramos un bus repostando que, aunque no llegaba a Mtwara, sí que nos podía acercar unas 6 h más al sur. El viaje fue duro  porque, aunque el bus era grande, estaba lleno y a mí el conductor tuvo que hacerme un hueco en una colchoneta junto a la caja de cambios que, aunque blandita, no tenía respaldo y lo cierto es que no había carretera tampoco, sino un camino de arena lleno de baches que te hacían botar varios metros. Pero felices por haber salido de Bungu llegamos al bonito pueblo costero de Lindi, donde la gente es muy afable y en seguida quieren hacerse fotos contigo y charlar un rato y es que, como hay una universidad, muchos lugareños hablan inglés y hay ambiente de fiesta: todas las noches los locales se reúnen a tomar unas birras en un bar en la playa. 

Mujer en Lindi
Como estábamos cansadas del viaje, nos tomamos el día siguiente relajadamente: paseamos por Lindi, utilizamos Internet y ya por la tarde seguimos camino a Mtwara, la última gran ciudad del sur antes de la frontera con Mozambique donde, tras dormir unas horas, nos levantamos pronto para pillar el dalla-dalla a la frontera para descubrir que, de nuevo, a las 8 am llegábamos tarde… así que decidimos aprovechar para visitar un pueblo cercano, Mikindani, donde las casas de adobe se mezclan con antiguos caserones de piedra que una simpática familia nos invitó a visitar. Pasamos un buen rato con madre, abuela, hija, vecina y hermano "charlando" en el poco swahili que chapurreamos y el poco inglés que sabían ellos pero, cuando por fin llegó el marido de la casa, tuvo al despedirnos la desfachatez de pedirnos dinero para ayudarles con la comida, ¡ellos! que tenían un casoplón y buenos vestidos y joyas, yo flipo de verdad, es que te ven “msungu” y ya se creen que eres un dólar andante, no me mola nada.

Anciana de Mikindane
Total que visitamos el pueblo con todo el calor y en mitad del ramadán, mala combinación porque no había nada que comer y cuando por fin encontramos una tienda abierta donde comprar algo de bebida, nos hicieron escondernos para que nadie nos viera comer. Así que desfallecidas decidimos volver a Mtwara a comer algo, ya que sólo en algunos lugares rurales son tan radicales, en la mayoría de los sitios hay una mezcla de cristianos y musulmanes que conviven tranquilamente y nadie nunca se enfada si comes o bebes delante de ellos durante este mes de ramadán. Aprovechamos la tarde para acercarnos a la playa, donde conocimos a unas simpáticas cristianas que no paraban de beber birras para, por fin, salir a las 4 am hacia la frontera y llegar así a Mozambique.

En la playa de Mtwara

ODISEA CRUZANDO LA FRONTERA…
05.08.12
Más de 8 h de auténtica aventura (dalla-dalla que se quema + barco entre cocodrilos + a pie por los arenales + chapa koreano), así describiría yo este cruce de frontera, uno de los más extraños que he hecho en mi vida y es que en lugar de cruzar por el puente que hay varios cientos de kilómetros más al oeste, decidimos no dar esa vuelta y cruzar por la costa, donde nos dijeron que con el visado en mano era posible hacerlo.

Kilambo, puesto fronterizo entre Tanania y  Mozambique
El día comenzó a las 5 am, cuando nos levantamos para coger el dalla-dalla a Kilambo, donde se encuentra el puesto fronterizo del lado tanzano y a donde llegamos sobre las 8 am tras recorrer caminitos de tierra llenos de baches en los que casi quemamos el motor del dalla-dalla, de hecho tuvimos que parar a echar agua para parar los humos que salían del mismo.

Barquita que cruza el Rovuma, que separa Tanzania y Mozambique.

Una casita en mitad de la nada decorada con 3 banderas, en eso consistía este puesto fronterizo donde un par de policías te sellaban con tal parsimonia el pasaporte, que al final tardamos más de 1h en completar el trámite. Salimos de nuevo en el dalla-dalla hasta el ancho río Rovuma, que separa ambos países, de manera que primero has de cruzar el lado tanzano, escogiendo una de las 4 barquitas que avanzan gracias a dos palos que un par de chavales clavan en el fondo del río y que resulta bastante inestable, dejándonos con el corazón en vilo a cada balanceo ya que el río está lleno de cocodrilos. Durante la época seca hay que bajar del barco y cruzar un tramo a pie, unos 15 minutos andando por arena enlodada y aguas bajas por las que, nos tranquilizaron los lugareños, no hay cocodrilos ya que éstos sólo viven en las zonas más profundas del río... Y cuando por fin el río vuelve a ser profundo, viene un barquito mozambiqueño que, tras regatear sabiéndose él con la sartén por el mango, te acerca a la orilla del lado de Mozambique donde te esperan 50 chicos gritándote para que te subas a alguno de los transportes que hay para llevarte al puesto fronterizo y más allá, y que al parecer sólo salen por la mañana, de ahí que haya que salir tan pronto del lado tanzano porque si no te quedas aquí colgado sin saber qué hacer ni dónde dormir ya que, a parte de cocodrilos, aquí no hay nada de nada.


Cruzando la frontera entre Tanzania y Mozambique, a pie donde el caudal del Rovuma es muy bajo.

 Ya sobre las 11 llegamos al puesto fronterizo donde todos los que están el bus corren como locos a colocar sus maletas en fila para esperar pacientemente a que los policías de este lado te pongan el sello en el pasaporte, algo que hacen tan relajadamente que, aunque nos parecía imposible, tardaron más incluso que sus homólogos tanzanos.

Wellcome to Mozambique
Unas 4 h de viaje por este nuevo país que desde la ventana me pareció más arreglado que el sur de Tanzania: pueblecitos de casa de adobe, sí, pero mejor terminadas las de este lado y con más espacio limpio de vegetación entre ellas, lo cual daba aspecto más organizado. Los lugareños además parecen súper simpáticos: todos saludan al pasar el bus y posan encantados para las fotos, cosa que en Tanzania molesta a muchos.
Por fin, sobre las 14.30 llegamos a Mocimba da Praia, tras más de 8 h de aventura.

Típico pueblecito mozambicano de casas de adobe y techo de paja.
CURIOSIDADES
VISA
Rellenar los papeles para que nos dieran la visa para Mozambique, aunque parezca mentira, nos costó ¡¡¡más de 6h!!!, ja, y nos quejamos en España de la burocracia, bueno eso no es nada comparado con esto.
Paseando por los manglares de Mafia, relajadas porque teníamos ya la VISA en el bolsillo.
Tuvimos que entregar el certificado de que teníamos la vacuna contra la fiebre amarilla (como yo lo olvidé en España, tuve que ir al hospital donde me hicieron uno falso, jajajaja), una carta (escrita a máquina) sobre nuestras intenciones en Mozambique, una factura del banco que certificara que habíamos pagado los 45$ que cuesta la visa y que además hay que pagar en dólares así que tras sacar el dinero tuvimos que ir a una casa de cambio a conseguir los preciados dólares, ¡ah! y 2 fotos de pasaporte con el fondo azul. Con todo listo, por fin, nos dijeron que en 5 días tendríamos la famosa visa, fue por eso que decidimos irnos al norte a hacer un safari mientras. 
Nuestra casa en Mafia
Y menos mal que la hicimos en Dar porque mucha gente va directa a la frontera (que es una aventura de viaje y se tardan varios días en llegar) para tener que darse la vuelta porque no les dejan entrar.

Sunday, August 12, 2012

SERENGETI Y NGORONGORO: DE SAFARI POR EL NORTE DE TANZANIA

19.07.12 - 28.07.12
Dar es Salaam

Pasamos por Dar es Salaam, una de las ciudades más grandes de Tanzania, para arreglar la visa para Mozambique y la cámara de video que (¡MIERDA!) se me había roto y que (¡ALELUYA!) pudo solucionar un tipo de los que en Europa ya no existen, un mago de la tecnología capaz de arreglar cualquier cosa en una oscura habitación llena de trozos de cámaras, tornillos enanos, objetivos y chips.
El sr. Kagoma, un mago de la electrónica
Al final pasamos unos días en Dar y nos gustó bastante más de lo que esperábamos, gracias quizás a 2 chicos que conocimos (Georgi y Stibi) que eran rollo artista-hippy porque trabajaban como voluntarios en el Happy Centre, enseñando a niños de la calle escultura, música, bailes, acrobacias… con la idea de darles así ilusión en su dura vida y quizás incluso un futuro laboral como showman o vendiendo pinturas típicas africanas. Lo cierto es que ellos habían elegido esta vida, que a nosotras nos parecía muy dura porque no ganaban más que lo que sacaban vendiendo CDs por las mañanas y dormían en el suelo del centro o en la playa, pero ellos repetían “Life is Good(y)” y es que desde su punto de vista eran libres y felices, podían hacer lo que querían cada día y vivían con lo que parecía una eterna sonrisa que nos contagiaron, pero… no es oro todo lo que reluce y, cuando volvimos a Dar tras el safari, tuvimos un pequeño “choque cultural” con ellos, porque nos llevaron a tomar unas birras a un bar donde flipamos con el ambiente, la forma de bailar que tienen aquí es súper, súper, sexual y al parecer los chicos no entienden un “no” por respuesta, sobre todo después de beber varios Konyagis, así que a la hora de volver al hostal ellos insistieron en “escoltarnos” rollo caballeroso pero al final… se armó una gorda que comenzó con Georgi poniéndose pesado (tanto que tuvo que intervenir el guarda de seguridad del YMCA en el que dormíamos) y terminó con él encerrado 3 días en el calabozo municipal. Un movidón, la verdad.


Con los niños del Happy Centre, Dar es Saalam

Arusha
Cual pardillas caímos en la trampa de la terminal de buses donde se te acercan 15 tipos gritando información diferente, tanto que te aturden y no sabes cómo ni por qué estás de pronto metida en un bus infernal que salía en ese momento (el último, decían los mentirosos) al norte, 12 h de viaje con 5 personas en cada fila, en asientos que no se reclinaban y que paraba en todas partes. Menos mal que el paisaje es precioso la verdad y por eso el viaje mola, pero cuando por fin llegamos Arusha estábamos completamente rotas.
Cada vez que para el bus se acercan los vendedores ofreciendo bebida y comida
El 4x4 que nos llevó de safari por Tanzania

Tan cansadas estábamos que no quisimos ni salir a comparar precios de safaris, y es que en Arusha hay cientos de agencias que te venden safaris y puedes pasarte horas buscando la mejor o ir a la oficina de turismo y que te aconsejen, pero nosotras nos fiamos del primer sitio que encontramos y, bueno, quizás hicimos mal, porque el material que nos dieron no tenía nada que ver con las fotos que nos había enseñado el de la agencia… pero bueno, lo cierto es que teníamos lo más importante: un conductor-guía encantador con 26 años de experiencia, un chef excelente y un grupo de gente bastante majo, así que lo demás ¿qué más da?
Ngorongoro

Ngorongoro
El “Ngorongoro conservation area” es una zona colindante con el Serengeti, que comienza con un área selvática donde se pueden ver babuínos y serpientes y enormes pájaros entre los gigantescos árboles cubiertos de enredaderas y lianas, nada que ver con la imagen que tenía de África la verdad, y cuyo principal atractivo consiste en un cráter volcánico de unos 27 km de diámetro en cuyo centro hay un lago rodeado de planicies de hierba por las que pastan cientos de animales. 

Flamencos en Ngorongoro


Pastando en el Ngorongoro
El lugar en sí es precioso, porque del lago salen constantemente humos blancos y está todo rodeado por el anillo del volcán de unos 600 m de altura, lo que hace que la mayoría de los animales estén siempre en el cráter, acercándose al lago a beber cada día y compartiendo los pastos que los depredadores recorren en busca de presa.


Búfalos en Ngorongoro
Gacela, Ngorongoro
Como se trata de un sitio “cerrado” es muy sencillo encontrar animales, nosotros llegamos por la tarde y flipamos porque en unas horas vimos flamencos, ñus, cebras, gacelas, hienas, búfalos, rinocerontes, avestruces e incluso un león tumbado junto al medio cuerpo que quedaba de un búfalo que había cazado unas horas antes. Una auténtica pasada de lugar que te deja boquiabierto porque ves a los animales tal y como viven y llevan viviendo milenios, y no en un zoo. Es increíble la sensación de entrar en un documental de la TV y disfrutar de este show en primera persona.
La siesta tras el banquete, Ngorongoro
Ya cuando atardecía nos fuimos a dormir a un camping que hay en el anillo del cráter, donde los chefs tienen una cocina para preparar la comida a su grupo, rica cena la verdad que comimos en un comedor donde hay electricidad para recargar las baterías y poco más. El camping es muy básico, sí, porque no tiene ni agua caliente en las duchas y lo cierto es que se echa en falta ya que a 2400 m de altitud hace un frío del carajo en cuanto cae el sol, pero el lugar merece la pena porque es precioso: te vas a dormir con un cielo lleno de estrellas en el que se ve la vía láctea y te levantas rodeado de verde vegetación y pastos que… ¡¡¡se llenan de cebras por las mañanas!!!

En el campamento del Ngorongoro, levantarse rodeada de zebras.
Masai
El Ngorongoro es impresionante porque, además del espectacular cráter con todos sus animales, según viajas por el resto de su extensión te vas cruzando constantemente con diferentes tribus, sobre todo con jóvenes masai pastoreando su ganado, ataviados con sus trajes típicos de vivos colores rojos, con sus lanzas y sus coloridas pulseras, collares y tobilleras.
La guerrera tribu Sukuma
A mi me hacía mogollón de ilusión ver a los masai, tribu seminómada que lleva viviendo en las tierras entre Kenya y Tanzania desde hace miles de años en pequeños poblados circulares de casas de adobe que salpican todo el paisaje del lugar y que se pueden visitar pagando algo para ayudar a la comunidad, a cambio de lo cual te explican sus costumbres, como que los chicos entre 12 y 18 son circuncidados y, a partir de entonces, se convierten en morani, los encargados de cuidar del ganado y defender el poblado, que sólo visitan por las noches y en el que no pueden volver a vivir hasta que alcanzan la madurez, algo que antiguamente se demostraba cazando un león pero que hoy en día (dado que esto está prohibido) es un estado que adquieren unos 12 años más tarde ya listos para casarse y formar su propia familia.


Bailes y saltos de los masai
Son gente muy simpática y en cada poblado suele haber alguien que habla inglés y que intenta que te cases con algún avispado que te ofrece incluso algunas vacas (20 es el precio normal, pero se pueden exigir más) a cambio del matrimonio. Las mujeres van vestidas con un montón de abalorios que hacen ellas mismas: pendientes que decoran sus agujereadas orejas y enormes collares de colores que menean al bailar, al ritmo de los enormes saltos de sus compañeros.

Mujer Masai

La verdad es que con lo que me molan a mi las tribus, me habría gustado  hacer un trekking más despacito y así haber pasado unos días en algún poblado masai para establecer lazos más fuertes con ellos, pero bueno, como el tiempo escasea al menos así tuvimos la oportunidad de tener algunas pinceladas sobre su cultura y forma de vida.

Serengeti
Amanece en el Serengeti
Tantos y tantos documentales de la 2 y, por fin, ahí estábamos, en el famoso Serengeti. Llegamos algo tarde, porque las migraciones de muchos de los animales hacia el norte son durante las 2 primeras semanas de julio, pero, aún así, vimos todos los animales que se puede desear y, además, tuvimos la suerte de que nuestro guía tenía tanta experiencia que sabía a dónde dirigirse en cada momento para encontrar a los animales; algo súper útil porque el Serengeti es gigantesco y los animales se van moviendo, por lo que hay que conducir por el lugar despacito esperando a avistar algo interesante. 

Manada de elefantes, Serengeti

Familia de leones en busca de comida, Serengeti

Jirafa solitaria entre el Ngorongoro y el Serengeti
Hicimos dos “drivings” muy diferentes, uno al llegar por la tarde y otro al amanecer  que es cuando los animales están más activos. Una pasada, porque según vas conduciendo por los caminos, las gacelas parece que te saluden porque te miran y mueven el rabo, comparten los pastos con tapus, ñus, impalas, jirafas y familias enteras de tranquilos elefantes. Por los árboles se ven sobre todo monos y de cuando en cuando cruzas una charca de cuyo agua asoman los ojos de los vagos hipopótamos tumbados refrescándose, cosa que los grandes felinos (leopardos y guepardos) hacen buscando la sombra de un árbol. Flipamos cuando, de pronto, oímos el rugido de un león que estaba a pocos metros y que salió tras una leona sobre la que se subió para dejarla seguro insatisfecha con una penetración de aproximadamente 1 minuto. Lo cierto es que tuvimos suerte con los leones porque también encontramos un grupo de unos 11 cachorros/crías que jugaban en grupo mientras las 5 mamás leonas oteaban el horizonte en busca de presa… impresionante, la verdad, sobre todo porque pasaron justo por debajo de nuestro 4x4 ¡¡¡a menos de 1 m de distancia!!!

Leopardo tumbado bajo la sombra del árbol, Serengeti


Hipopótamo, Serengeti

Monos en el árbol, Serengeti
En fin, que al recorrer el Serengeti te das cuenta del equilibrio que hay en la naturaleza, una experiencia que desde luego recomiendo a cualquiera.

Curiosidades


MASAI SHOES
No sé qué llevarían tradicionalmente, pero hoy se ve a muchos masais con unas sandalias que hacen ellos mismos a partir de… ¡ruedas! Lo cierto es que son algo incómodas pero súper fashion, ¿no? Estoy por importarlas a Europa, seguro que me forro, jajaja.
Las curiosas modernas sandalias de los masai, hechas de rueda